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Literatura Resumida

Años más tarde. Buena parte de los animales habían envejecido y muerto. Pocos recordaban los días previos a la rebelión. Los animales construyeron un nuevo molino que usan no para generar electricidad sino para moler maíz, algo mucho más rentable. La granja parece más rica, pero sólo viven bien los perros y los cerdos. Soplón explica que los cerdos y los perros hacer un trabajo muy importante: llenar formularios, etc. Los animales aceptan esta explicación y sus vidas continúan igual. Nunca han dejado de sentirse orgullosos de la Granja de Animales. Aún sienten que viven mejor que los animales de otras granjas. Los habitantes de la Granja de Animales no han dejado nunca de creer en los objetivos de la rebelión: un mundo sin seres humanos en el que los animales sean todos iguales.

Un día, Soplón se lleva la cabra a un lugar remoto para enseñarle un nuevo canto. Poco después, cuando los animales han terminado su día de trabajo, escuchan el terrible relincho de un caballo. Era Clover, que reúne de inmediato a todos los animales en el patio para que vean a Soplón caminando sobre las dos patas traseras. Poco después aparece Napoleón, caminando también en posición erguida y, peor aún, llevando un látigo. Antes de que los animales pudieran reaccionar, la cabra comienza a cantar: “Cuatro patas, bueno; dos patas, mejor”. Clover, que ya no ve bien, le pide a Benjamín que le lea los Siete Mandamientos. Pero sólo queda el último mandamiento: “Todos los animales son iguales”, con una pequeña adición: “pero algunos animales son más iguales que otros”. Durante los días siguientes, Napoleón comenzó a fumar pipa en público y los demás cerdos se suscribieron a revistas de humanos, escuchaban la radio y comenzaron a instalar un sistema telefónico. Además, visten ropas humanas, que encontraron en el armario del Sr. Jones.

Un día, los cerdos invitaron a sus vecinos humanos para que inspeccionaran la Granja de Animales. Los granjeros alabaron a los cerdos y les dijeron que lamentaban mucho los malentendidos del pasado. Los demás animales, encabezados por Clover, vieron por una ventana cómo el Sr. Pilkington y Napoleón brindaban entre sí, mientras aquel decía: “¡Ustedes deben lidiar con sus animales inferiores y nosotros con nuestras clases bajas!” Además, el Sr. Pilkington elogió el hecho de que los cerdos hubieran logrado que los animales trabajaran más duro y con menos alimentos. Finalmente, dijo que estaba ansioso por hacer estos mismos cambios en su granja. Napoleón respondió asegurándoles a sus invitados humanos que los cerdos nunca habían querido otra cosa que negociar pacíficamente con sus vecinos humanos. Y añadió que los animales de la Granja de Animales no se tratarían más nunca de “camarada” ni rendirían homenaje al Viejo Mayor ni saludarían más nunca una bandera con una pezuña y un cuerno. Todas estas costumbres habían sido cambiadas recientemente por decreto, les dijo a los hombres. Incluso, Napoleón anunció que la Granja de Animales se llamaría de ahora en adelante la Granja Manor, que es su nombre original.

Los cerdos y los humanos continuaron con su juego de cartas mientras los demás animales se alejaban de la ventana. Pero, poco después, los sonidos de una pelea los llevaron a asomarse de nuevo por la ventana. Napoleón y Pilkington habían jugado el as de espadas a la vez y cada uno había acusado al otro de hacer trampa. Los animales, que seguían viendo por la ventana, se dieron cuenta de que, si le echaban un vistazo a toda la escena que se desarrollaba dentro de la casa, ya no era posible distinguir quiénes eran los cerdos y quiénes eran los seres humanos.

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