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Literatura Resumida

Resumen de Rebelión en la granja

Rebelión en la granja (Animal Farm), Resumido

Novel de George Orwell, publicada en 1945

Cuando el señor Jones, el propietario de la Granja Manor, se duerme tras una borrachera, todos sus animales se encuentran en el granero principal a petición del viejo cerdo Mayor. Este cree que no vivirá mucho más tiempo, y desea transmitirles su sabiduría a los demás animales antes de que sea demasiado tarde.

Mayor pronuncia un discurso político en el que asegura que los animales llevan una vida miserable por culpa de los humanos y que, por tanto, es preciso que se rebelen contra la tiranía del hombre. El discurso continúa con una anécdota en la que Mayor cuenta que tuvo un sueño en el que vio una Tierra sin humanos. A continuación, les enseña a los animales la canción “Bestias de Inglaterra”, que pinta una imagen dramática de la comunidad utópica de animales con la que Mayor sueña. Todos la cantan varias veces hasta que despiertan a Jones, que dispara su pistola desde la ventana de la habitación, pensando que es un zorro en el patio. Asustados por el disparo, los animales se dispersan y se van a dormir.

Tres noches más tarde, Mayor muere mientras dormía. Los animales se preparan secretamente para llevar a cabo el último deseo del viejo cerdo: tomar el control de la granja. La responsabilidad de adoctrinar y organizar a los animales recae sobre los cerdos, es decir, sobre los animales más inteligentes, y en particular sobre dos cerdos: Napoleón y Bola de Nieve. Estos dos, junto a un cerdo muy persuasivo llamado Soplón, formulan los principios del “Animalismo”, la filosofía que inculcarán a los animales. Estos últimos se tratan de “camarada” y acuden a los cerdos para despejar cualquier duda sobre la inminente revolución. Al principio, la mayoría de los animales no entienden los principios del Animalismo, pues desde siempre han considerado que el Sr. Jones es su legítimo amo. Mollie, una vanidosa yegua de tiro, se pregunta si, una vez instaurada la revolución, podrá seguir disfrutando de ciertos lujos tales como comer azúcar y llevar lazos. Pero Bola de Nieve le recuerda con severidad que los lazos son símbolos de esclavitud y que, por tanto, tendrán que ser abolidos. Mollie asiente a medias.

El mayor disidente de los cerdos resulta ser el cuervo Moisés, que habla constantemente de la Montaña de Caramelo, lugar donde los animales van al morir y donde disfrutarán de grandes placeres. Aunque buena parte de los animales desprecian a Moisés, no dejan de sentirse atraídos por sus ideas. Los cerdos hacen todo lo posible por convencer a los animales de que las enseñanzas de Moisés son falsas. Finalmente, y gracias a los leales caballos de tiro Boxer y Clover, los cerdos logran ganarse a los animales.

La revolución se da más rápido de lo que se esperaba. El Sr. Jones se ha dedicado a beber tras perder dinero en una demanda, así que sus hombres se han vuelto perezosos, deshonestos y negligentes. Un día, el Sr. Jones se emborracha y olvida alimentar a los animales. Incapaces de soportar el hambre, las vacas logran derribar las puertas del establo y los animales comienzan a comer. El Sr. Jones y sus hombres descubren lo sucedido y comienzan a azotar a las vacas. Llenos de ira, los animales comienzan a atacar a los hombres y logran correrlos de la granja. Maravillados por el triunfo, los animales se dedican a destruir los últimos vestigios de servidumbre: cadenas, riendas, látigos, etc. Acto seguido, los animales disfrutan de una doble ración de maíz y comienzan a cantar “Bestias de Inglaterra” hasta que llega la hora de dormir. A la mañana siguiente, deciden explorar la casa del Sr. Jones y quedan maravillados con el lujo de la misma. Mollie trata de permanecer en la casa, pues allí podría admirarse constantemente en el espejo, pero el resto de los animales la regañan por su tontería. Todos deciden convertir la casa en un museo y establecen que ningún animal podrá vivir en la misma.

Los cerdos confiesan que han aprendido a leer y reemplazan el letrero “Granja Manor” por “Granja de animales”. Bola de Nieve y Napoleón reducen a siete los principios del Animalismo y los escriben en una pared:

  1. Todo lo que camine en dos piernas es un enemigo.
  2. Todo lo que camine sobre cuatro patas o tenga alas es amigo.
  3. Los animales no deben usar ropa.
  4. Ningún animal debe dormir en una cama.
  5. Ningún animal beberá alcohol.
  6. Ningún animal matará a otro animal.
  7. Todos los animales son iguales.

Los animales deciden iniciar la cosecha, pero las vacas, que no han sido ordeñadas desde hace tiempo, comienzan a mugir con fuerza. Los cerdos las ordeñan y el resto de los animales contemplan con hambre las cinco cubetas de leche. Napoleón les dice que no se preocupen, pues ellos, los cerdos, se “ocuparán” de la leche. Bola de Nieve se lleva todos los animales para que empiecen la cosecha. Napoleón se queda atrás y cuando los animales regresan, toda la lecha ha desaparecido.

Los animales pasan todo el verano trabajando en la cosecha. Los cerdos, inteligentes como son, logran ingeniárselas para que los animales puedan usar las herramientas de los humanos. Así que todos los animales participan de acuerdo con sus capacidades. La cosecha resulta la más abundante que se haya visto en la granja. Sólo Mollie y el gato le rehúyen al trabajo. Boxer, fuerte y trabajador, hace la mayoría del trabajo pesado y adopta el lema: “¡Siempre trabajaré más duro!” Toda la comunidad de animales lo admira por su dedicación y fortaleza. De todos los animales, sólo el obstinado burro Benjamín no ve ningún cambio bajo el nuevo liderazgo.

Los animales izan la bandera todos los domingos. El fondo verde de la bandera representa los campos de Inglaterra; la pezuña y el cuerno blancos representan a los animales. El ritual incluye una reunión en la que los animales debaten y establecen nuevas reglas para el bien colectivo. Bola de Nieve y Napoleón siempre se destacan en estas reuniones, si bien suelen tener opiniones encontradas.

Bola de Nieve forma varios comités: uno que limpia las colas de las vacas, otro dedicado a reformar a las ratas y conejos, entre otros. La mayoría de estos comités fracasan, pero las clases para enseñar a leer y escribir a los animales tienen cierto éxito. A finales del verano, todos los animales logran leer en alguna medida. Ya los cerdos leen y escriben sin problemas. Por su parte, algunos perros sólo logran leer los Siete Mandamientos. La cabra Muriel logra leer retazos de periódico y Clover se sabe el alfabeto, pero este no logra yuxtaponer las letras. El pobre Boxer no logra pasar de la letra d. Cuando se hace patente que la mayoría de los animales no logra aprenderse los Siete Mandamientos, Bola de Nieve decide reducirlos a una máxima fundamental que, según el cerdo, contiene la esencia del Animalismo: “Cuatro patas, bien; dos patas, mal”. Esto lleva a que los pájaros se ofendan; pero Bola de Nieve les explica rápidamente que las alas cuentan como patas. El resto de los animales aceptan la máxima sin decir palabra y la cabra la repite una y otra vez como si fuera una canción.

A Napoleón no le interesan los comités de Bola de Nieve. Cuando las perras Jessie y Bluebell dan a luz unos cachorritos, Napoleón se los lleva diciendo que la educación de la juventud es prioritaria. Así que comienza a criar los cachorritos en un ático que queda sobre el cuarto de las riendas, sin que nadie los pueda ver. Por esta misma época, los animales descubren con horror que los cerdos se han estado quedando con toda la leche y las manzanas. Soplón les explica que los cerdos necesitan leche y manzanas para poder pensar bien; además, dado que el trabajo de los cerdos es intelectual, todo el mundo se beneficiará del hecho de que los cerdos beban la leche y se coman las manzanas. Si la mente de los cerdos llegara a fallar por falta de leche o manzanas, deja entrever Soplón, el Sr. Jones asumiría de nuevo el control de la granja. Esto atemoriza a los demás animales, así que todos estos deciden renunciar a la leche y a las manzanas por el bien colectivo.

A finales del verano, todo el país se ha enterado de lo sucedido en la Granja de Animales. El Sr. Jones vive ignominiosamente en Willingdon, bebiendo y quejándose de su desdicha. Tanto el Sr. Pilkington como el Sr. Frederick, dueños de las granjas contiguas, temen sufrir la misma suerte que Jones.

Lamentablemente, la rivalidad que hay entre estos granjeros les impide unirse y hacer algo en contra de la Granja de Animales. Sólo logran diseminar rumores sobre la ineficiencia y la falta de moral que reinan en la granja. Mientras tanto, los animales de todo el país comienzan a cantar “Bestias de Inglaterra”, que han aprendido gracias a las bandadas de palomas enviadas por Bola de Nieve.

Finalmente, a principios de octubre, un palomo mensajero trae la noticia de que el Sr. Jones ha logrado entrar a la granja junto a algunos hombres de Pilkington y Frederick. Bola de Nieve, que ha estudiado los libros sobre las campañas bélicas del renombrado general romano Julio César, prepara la defensa y encabeza una emboscada contra los hombres. Al igual que Bola de Nieve, Boxer lucha con coraje y los humanos sufren una derrota. Las bajas de los animales se reducen a una única oveja, que es enterrada como un héroe. Boxer se siente mal porque cree haber matado a un peón sin quererlo. Bola de Nieve lo consuela diciéndole que el único ser humano bueno es el ser humano muerto. Mollie, como siempre, se escondió durante la batalla para evitar cualquier riesgo. Bola de Nieve y Boxer fueron condecorados con una medalla que decía: “Héroe animal, Primera clase”. Los animales descubrieron el arma del Sr. Jones donde este la había soltado. La colocaron al pie de la bandera y estuvieron de acuerdo en dispararla dos veces al año: el 12 de octubre, en conmemoración de la Batalla de Lechería (como decidieron llamar la reciente victoria); y, a mediados de verano, durante el aniversario de la rebelión.

Mollie se convierte cada vez más en un problema: llega tarde a trabajar, acepta los bocados que le ofrecen los hombres de granjas cercanas y, en general, no acata los principios del Animalismo. Eventualmente, desaparece, atraída por un hombre rechoncho y de cara enrojecida que le cepilló el pelaje y le dio azúcar. Mollie tira ahora de su carreta. Ninguno de los animales a vuelto a pronunciar el nombre de la yegua.

Durante los fríos meses de invierno, los animales deciden reunirse dentro del establo. Los desacuerdos de Bola de Nieve y Napoleón continúan dominando el debate. Bola de Nieve resulta ser un mejor orador, pero Napoleón es más hábil a la hora de hacerse con el apoyo de los demás animales. Bola de Nieve presenta ciertas ideas para mejorar la granja. Ha estudiado los libros del Sr. Jones y ha conseguido un plano para construir un molino de viento, con el que se podría generar electricidad y automatizar ciertas tareas. Esto le brindaría ciertas comodidades a los animales. Pero la construcción del molino supone demasiado trabajo y Napoleón considera que los animales deben dedicarse a sus tareas en vez de planificar para el futuro. Esta situación divide profundamente a los animales. Napoleón expresa su desdén orinando sobre los planos de Bola de Nieve.

Cuando Bola de Nieve termina finalmente sus planos, todos se reúnen para decidir si llevarán a cabo el molino. Bola de Nieve pronuncia un discurso muy apasionado y Napoleón responde con una discurso breve. Bola de Nieve continúa hablando y logra inspirar a los animales con su descripción de las maravillas eléctricas. Sin embargo, justo cuando los animales se preparan a votar, Napoleón hace una señal desconocida y nueve enormes perros entran violentamente al establo. Napoleón anuncia amenazante que de ahora en adelante las reuniones se harán sólo por motivos ceremoniales: todas las decisiones importantes serán tomadas únicamente por los cerdos.

Después de esto, buena parte de los animales se sienten confundidos y perturbados. Soplón les explica que Napoleón está haciendo un gran sacrificio al asumir las responsabilidades propias del liderazgo. Tomará todas las decisiones en pro del bien común. Este discurso tranquilizó a los animales, si bien todos cuestionaban la expulsión de Bola de Nieve. Soplón les explicó que Bola de Nieve era un traidor y un criminal. Finalmente, los animales aceptaron esta versión y Boxer repitió su máxima “Siempre trabajaré más duro” y adoptó una nueva: “Napoleón siempre tiene la razón”. Pronto estas dos máximas se reforzarían la una a la otra cuando, tres semanas después del destierro de Bola de Nieve, los animales se enteraron de que Napoleón apoyaba el proyecto del molino de viento. Soplón explicó que el líder nunca se había opuesto realmente a esta propuesta; simplemente, había aprovechado la oportunidad para salir del malvado de Bola de Nieve. Esta táctica tenía como fin el bien común. Las palabras de Soplón resultaron tan atractivas (y los perros que lo custodiaban tan amenazantes) que los animales las aceptaron sin más.

Durante el resto del año, los animales se rompieron el lomo trabajando, con el fin de producir suficiente alimento y de construir el molino. Los líderes recortaron las raciones y los animales no recibían comida si no trabajaban los domingos en la tarde. Pero como los líderes los habían convencido de que ya no trabajaban para el Sr. Jones sino en beneficio propio, los animales aceptaron de buen grado en trabajo extra. Boxer hacía el trabajo de tres caballos sin quejarse. Aunque en la granja había todos los materiales para construir el molino, el proyecto presentó una serie de dificultades. Los animales no sabían cómo romper la roca sin picos ni palancas, herramientas estas que no tenía permitido utilizar. Finalmente, resolvieron el problema levantando y dejando caer las grandes rocas de manera que se fracturaran en pequeños pedazos. Para finales del verano, los animales ya tenían suficiente roca para comenzar la construcción.

Aunque el ritmo de trabajo era extenuante, los animales no sufrían más que bajo el yugo del Sr. Jones. Tenían suficiente alimento ahora que los seres humanos no se llevaban los frutos de su labor. Pero la granja aún necesitaba algunos artículos que no producía; por ejemplo: acero, clavos y parafina. Una vez que estos productos comenzaron a escasear, Napoleón anunció que había contratado un procurador humano, el Sr. Whymper, para que lo ayudara en la tarea de comerciar en nombre de la Granja de Animales. Esto tomó por sorpresa al resto de los animales, pero Soplón les explicó que los principios del Animalismo no prohíben el comercio o el uso de dinero. Y añadió que si creen recordar alguna ley de este tipo, no se trata más que de mentiras fabricadas por el traidor de Bola de Nieve.

El Sr. Whymper iba todos los lunes a la granja para tomar nota de los pedidos de diversos suministros que le hacía Napoleón. Los cerdos comenzaron a vivir en la casa de granja y se rumoraba que incluso estaban durmiendo en las camas. Esto constituía una violación de los Siete Mandamientos. Pero cuando Clover le pidió a Muriel que le leyera el mandamiento en cuestión, ambos descubrieron que ahora decía así: “Ningún animal dormirá en una cama con sábanas”. Soplón explicó que tal vez Clover había olvidado las dos últimas palabras. Todos los animales duermen en una cama, continuó Soplón; después de todo, una pila de heno es una cama. Sin embargo, la verdadera fuente del mal está en las sábanas, pues estas son un invento humano. Luego, convence a los animales de que los cerdos necesitan dormir en las camas porque sólo así podrán pensar claramente y hacerlo todo por el bien común.

En esta época cayó sobre la Granja de Animales una terrible tormenta, que se llevó varias tejas, un olmo y el asta de la bandera. Cuando los animales fueron a trabajar al campo, descubrieron con horror que el molino, en el que habían trabajado tanto, se había caído. Entonces, Napoleón anunció que esto era sabotaje de Bola de Nieve y emitió una sentencia de muerte para este. Quien matara al traidor obtendría un saco de manzanas. Luego, pronunció un discurso muy emotivo para que los animales se convencieran de reconstruir el molino. “Viva el molino”, gritó. “Viva la Granja de Animales”.

Durante el invierno, los animales se dedicaron a reconstruir el molino. En enero, el alimento comenzó a escasear, hecho este que los animales mantuvieron en secreto para que nadie creyera que la Granja de Animales estaba fracasando. Los humanos se rehusaban a creer que Bola de Nieve había sido culpable de la destrucción del molino. Las paredes del molino eran demasiado delgadas y más nada. Los animales consideraban que esta explicación era falsa; sin embargo, decidieron hacer las paredes el doble de gruesas. Soplón pronuncia discursos para exaltar el sacrificio, pero quien realmente los inspira es Boxer, que trabaja más fuerte que nunca. Para poder alimentar los animales, Napoleón decide vender cuatrocientos huevos a la semana. Esto sorprende a los animales, pues una de las quejas del Viejo Mayor era la crueldad de vender huevos. Las gallinas se revelan y Napoleón les quita la comida por completo. Nueve gallinas murieron antes de que las otras decidieran cumplir las exigencias de Napoleón.

Poco después, los animales se enteraron con estupor de que Bola de Nieve estaba entrando a la granja durante las noches para sabotear el molino en obras. Napoleón asegura que puede detectar la presencia de Bola de Nieve en cualquier lugar. Cada vez que algo sale mal, el culpable es Bola de Nieve. Un día, Soplón anunció que Bola de Nieve se había vendido a la granja del Sr. Frederick y que además había estado de parte del Sr. Jones desde el principio. Asimismo, Soplón trata de convencer a los animales de que Bola de Nieve había hecho todo lo posible porque los animales perdieran en la Batalla de Lechería. Los animales escuchan sus palabras estupefactos. Recuerdan el heroísmo de Bola de Nieve y recuerdan que recibió una medalla. Boxer está completamente desconcertado. Pero Napoleón y Soplón logran convencer a los demás de que el aparente valor de Bola de Nieve no es más que parte de un complot. También tratan de convencer a los animales de que Napoleón fue aún más valiente en la batalla. Soplón describió tan vívidamente las hazañas de Napoleón, que los animales empezaron a recordarlas.

Cuatro días después, Napoleón convocó a todos los animales en el patio. Acompañado de sus nueve perros, comenzó a hacer una purga obligando a ciertos animales a confesar su participación en una conspiración organizada por Bola de Nieve. Uno a uno, los supuestos traidores cayeron víctima de los perros. Los perros incluso atacaron a Boxer sin que nadie se los ordenara, pero este logró ahuyentarlos con sus cascos. Cuatro cerdos y varios animales perdieron la vida, incluyendo las gallinas que se rebelaron ante la propuesta de vender los huevos. El baño de sangre dejó confundidos a los animales. Cuando Napoleón se fue, Boxer dijo que nunca hubiera creído que algo así podría suceder en la Granja de Animales. Pero añadió que esta tragedia debía tener como causa alguna falla en los mismos animales; luego, se comprometió a trabajar más duro aún. Clover, por su parte, se pregunta cómo es posible que una rebelión tan gloriosa haya llegado a este punto. Algunos de los animales comenzaron a cantar “Bestias de Inglaterra”, pero Soplón apareció y les explicó que ya no debían cantarla, pues esta se aplicaba sólo a una rebelión y ya no había necesidad de rebelión. Soplón les da una nueva canción escrita por Minimus, el cerdo poeta. La nueva canción habla de patriotismo y glorifica a la Granja de Animales, pero no inspira a los animales como una vez lo hizo “Bestias de Inglaterra”.

Unos días después de las sangrientas ejecuciones, los animales descubren que el mandamiento según el cual “Ningún animal matará a otro animal” ha cambiado a “Ningún animal matará a otro animal sin causa”. Al igual que en otras ocasiones, los animales atribuyen estas discrepancias a sus débiles memorias: deben haber olvidado las dos últimas palabras. Los animales trabajan aún más duro para reconstruir el molino. A pesar de que suelen pasar hambre y frío, Soplón les lee constantemente estadísticas que prueban cómo los animales viven mejor ahora que en tiempos del Sr. Jones.

Napoleón tiene ahora el título de “líder”, aparte de varias docenas de títulos complementarios. Minimus escribió en las paredes del establo un poema en el que alaba a Napoleón. Este último comienza unas complicadas negociaciones para venderles al Sr. Frederick y al Sr. Pilkington la pila de maderos que yace en la granja desde los tiempos del Sr. Jones. Cuando las negociaciones comienzan a favorecer al Sr. Frederick, los cerdos les enseñan a los animales a odiar al Sr. Pilkington. Cuando el Sr. Pilkington está apunto de comprar los maderos, los cerdos enseñan a los animales a odiar al Sr. Frederick. A pesar de toda la propaganda en contra del Sr. Frederick (Napoleón hasta adopta la máxima “¡Muerte al Sr. Frederick!”), los animales miran con asombro que, al final, el comprador de los maderos resulta ser el Sr. Frederick. Los cerdos hablan sin parar de la inteligencia de Napoleón porque, en vez de aceptar un cheque, pidió efectivo. Los billetes de cinco libras están en sus manos.

Poco después, los animales terminaron con las construcción del molino. Pero antes de ponerlo a funcionar, Napoleón descubre que el dinero que recibió del Sr. Frederick es falso. Así que les dice a los animales que se preparen para lo peor; y, de hecho, el Sr. Frederick ataca poco después la Granja de Animales junto a un grupo de hombres armados. Los animales se cubren mientras los hombres del Sr. Frederick colocan dinamita a la base del molino y lo hacen volar por los cielos. Enardecidos, los animales atacan a los hombres y los sacan de la granja. Lamentablemente, esto le costó la vida a varios animales. Boxer está seriamente herido. Los animales están descorazonados, pero todos se alegran y recobran la fe durante una ceremonia patriótica en la que izan la bandera.

Poco después, los cerdos descubren una caja de güisqui en la bodega de la casa. Esa misma noche, los animales escuchan un gran jolgorio que proviene de la casa, seguido de una terrible pelea. A la mañana siguiente, los cerdos aparecen con los ojos enrojecidos y le susurran a todo el mundo que es posible que el camarada Napoleón se esté muriendo. Pero Napoleón ya está recuperado en la noche. La siguiente noche, algunos de los animales descubren que Soplón, brocha en mano, está cerca del establo. Soplón se había caído de una escalera que estaba apoyada cerca de donde están escritos los Siete Mandamientos. Los animales no logran entender la situación y culpan de nuevo a sus débiles memorias cuando se dan cuenta de que el mandamiento que recordaban como “Ningún animal beberá alcohol” dice ahora “Ningún animal beberá alcohol en exceso”.

Cansados y débiles, los animales se dedican una vez más a reconstruir el molino. Aunque Boxer continúa malherido, no muestra señal de dolor y se rehúsa a descansar. Clover le pone un cataplasma en la pezuña herida, y esto lo mejora un poco, pero el pelaje de Boxer ya no brilla como antes y su fortaleza parece un poco disminuida. El único objetivo de Boxer es ver el molino funcionando antes de retirarse. Aunque ningún animal se había retirado aún en la Granja de Animales, previamente se había establecido que los caballos se podrían retirar a los doce años. Boxer tiene casi esta edad y está ansioso de llevar una vida más tranquila como recompensa por su ardua labor.

El alimento se vuelve cada vez más escaso y los animales, salvo los cerdos y los perros, reciben porciones cada vez más reducidas. Soplón continúa con sus estadísticas con el fin de comprobar que, aún tras los “reajustes”, las raciones siguen siendo más sustanciosas que en tiempos del Sr. Jones. Después de todo, continua Soplón, cuando los cerdos y los perros se alimentan bien, toda la comunidad se beneficia. Cuando cuatro cerdas dieron a luz los cerditos de Napoleón, treinta y uno en total, el líder dictaminó que, a pesar de la escasez de fondos, se debía construir una escuela. Por otra parte, Napoleón ordenó la creación de unos eventos llamados “demostraciones espontáneas” en las que los animales debían marchar alrededor de la granja, escuchar discursos y exaltar la Granja de Animales. Cuando algunos animales se quejaron de esto, la cabra, a la que le encantaban las demostraciones espontáneas, comenzó a cantar: “Cuatro patas, bien; dos patas, mal”.

En abril, el gobierno le dio estatus de república a la Granja de Animales, y Napoleón, el único candidato, se volvió su presidente por votación unánime. El mismo día, el líder revela que ha descubierto la complicidad que hubo entre Bola de Nieve y el Sr. Jones durante la Batalla de Lechería. Ahora parece que Bola de Nieve luchó abiertamente a favor del Sr. Jones mientras gritaba “¡Viva la humanidad!” La batalla ocurrió hace tanto tiempo que los animales aceptaron sin más esta nueva versión. Hacia la misma época, el cuervo moisés regresa a la granja y vuelve a correr la voz sobre la Montaña de Caramelo. Aunque los cerdos rechazan oficialmente estas historias, permiten que Moisés viva en la granja sin trabajar.

Un día, Boxer comienza a perder sus fuerzas y colapsa mientras halaba de una roca. Los demás animales corrieron en busca de Soplón, mientras Benjamín y Clover permanecieron con su amigo. Los cerdos anuncian que harán lo necesario para llevar a Boxer a un hospital humano, pero cuando llega la carreta, Benjamín lee el letrero que está pegado a esta y anuncia que Boxer será enviado a una fábrica de pegamento donde será masacrado. Los animales entran en pánico y le gritan a Boxer que escape. Escuchan cómo este patea dentro de la caja, pero ya no tiene fuerzas para salir.

Poco después, Soplón anuncia que los médicos no lograron salvarle la vida a Boxer: este murió en el hospital. Soplón dice que estuvo junto a Boxer en el hospital y considera que fue una de las escenas más conmovedoras de su vida. Boxer murió, supuestamente, alabando a la Granja de Animales. Soplón rechaza los falsos rumores según los cuales Boxer fue enviado a una fábrica de pegamento, y explica que el hospital le había comprado la carreta a un fabricante de pegamento y no había cambiando el letrero de la misma. Los animales suspiran aliviados cuando Napoleón pronuncia un discurso en alabanza a Boxer.

Poco después, la Granja de Animales recibe suministros. Esto contenta a los animales. Pero más adelante, se murmura que los cerdos compraron otra caja de güisqui, a pesar de que nadie sabe de dónde sacaron el dinero para comprarla.

Años más tarde. Buena parte de los animales habían envejecido y muerto. Pocos recordaban los días previos a la rebelión. Los animales construyeron un nuevo molino que usan no para generar electricidad sino para moler maíz, algo mucho más rentable. La granja parece más rica, pero sólo viven bien los perros y los cerdos. Soplón explica que los cerdos y los perros hacer un trabajo muy importante: llenar formularios, etc. Los animales aceptan esta explicación y sus vidas continúan igual. Nunca han dejado de sentirse orgullosos de la Granja de Animales. Aún sienten que viven mejor que los animales de otras granjas. Los habitantes de la Granja de Animales no han dejado nunca de creer en los objetivos de la rebelión: un mundo sin seres humanos en el que los animales sean todos iguales.

Un día, Soplón se lleva la cabra a un lugar remoto para enseñarle un nuevo canto. Poco después, cuando los animales han terminado su día de trabajo, escuchan el terrible relincho de un caballo. Era Clover, que reúne de inmediato a todos los animales en el patio para que vean a Soplón caminando sobre las dos patas traseras. Poco después aparece Napoleón, caminando también en posición erguida y, peor aún, llevando un látigo. Antes de que los animales pudieran reaccionar, la cabra comienza a cantar: “Cuatro patas, bueno; dos patas, mejor”. Clover, que ya no ve bien, le pide a Benjamín que le lea los Siete Mandamientos. Pero sólo queda el último mandamiento: “Todos los animales son iguales”, con una pequeña adición: “pero algunos animales son más iguales que otros”. Durante los días siguientes, Napoleón comenzó a fumar pipa en público y los demás cerdos se suscribieron a revistas de humanos, escuchaban la radio y comenzaron a instalar un sistema telefónico. Además, visten ropas humanas, que encontraron en el armario del Sr. Jones.

Un día, los cerdos invitaron a sus vecinos humanos para que inspeccionaran la Granja de Animales. Los granjeros alabaron a los cerdos y les dijeron que lamentaban mucho los malentendidos del pasado. Los demás animales, encabezados por Clover, vieron por una ventana cómo el Sr. Pilkington y Napoleón brindaban entre sí, mientras aquel decía: “¡Ustedes deben lidiar con sus animales inferiores y nosotros con nuestras clases bajas!” Además, el Sr. Pilkington elogió el hecho de que los cerdos hubieran logrado que los animales trabajaran más duro y con menos alimentos. Finalmente, dijo que estaba ansioso por hacer estos mismos cambios en su granja. Napoleón respondió asegurándoles a sus invitados humanos que los cerdos nunca habían querido otra cosa que negociar pacíficamente con sus vecinos humanos. Y añadió que los animales de la Granja de Animales no se tratarían más nunca de “camarada” ni rendirían homenaje al Viejo Mayor ni saludarían más nunca una bandera con una pezuña y un cuerno. Todas estas costumbres habían sido cambiadas recientemente por decreto, les dijo a los hombres. Incluso, Napoleón anunció que la Granja de Animales se llamaría de ahora en adelante la Granja Manor, que es su nombre original.

Los cerdos y los humanos continuaron con su juego de cartas mientras los demás animales se alejaban de la ventana. Pero, poco después, los sonidos de una pelea los llevaron a asomarse de nuevo por la ventana. Napoleón y Pilkington habían jugado el as de espadas a la vez y cada uno había acusado al otro de hacer trampa. Los animales, que seguían viendo por la ventana, se dieron cuenta de que, si le echaban un vistazo a toda la escena que se desarrollaba dentro de la casa, ya no era posible distinguir quiénes eran los cerdos y quiénes eran los seres humanos.

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