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Literatura Resumida

Resumen de El Conde de Drácula

El Conde de Drácula, de Bram Stoker

Novela publicada en 1897 por el autor irlandés.

Drácula comienza con el diario que el abogado inglés Jonathan Harker escribe mientras viaja desde Inglaterra hasta Europa del Este. Harker está viajando al castillo de un noble de Transilvania conocido como el Conde Drácula con el fin de venderle una propiedad en Londres. Haker está tomando nota de todo lo que ve en el viaje para poder contárselo a su novia Mina Murray.

En la primera entrada del diario, fechada 3 de mayo, Harker describe varios paisajes de Europa del Este y comenta sobre algunos exóticos platos que ha probado durante la travesía. Harker llega a un pueblo norteño de Rumania llamado Bistritz y se aloja en un hotel que el Conde Drácula le ha recomendado. El hostalero le entrega a Harker una carta en la que el conde le da la bienvenida a los bellos Montes Cárpatos y le informa que debe tomar el próximo carruaje hasta el Paso Borgo donde otro carruaje lo llevará hasta el castillo. Harker anota ciertas anécdotas sobre el Paso Borgo. Por ejemplo, que ha sido escenario de grandes masacres a lo largo de los siglos.

A la mañana siguiente, mientras Harker se preparaba para partir, la esposa del hostalero le advierte que hoy es el Día de San Jorge, día en que se desatan todas las cosas malas del mundo, y a continuación le pone un crucifijo en el cuello. Harker acepta amablemente el crucifijo, pero esta advertencia lo ha dejado un poco perturbado. Poco después, un conjunto de campesinos llega al hostal mientras Harker aborda el carruaje. Están profiriendo palabras incomprensibles, cuyo significado traduce Harker con la ayuda de un diccionario: “hombre lobo” o “vampiro”. Cuando parte el carruaje, todo el mundo hace la señal de la cruz, gesto este que, según explica otro de los viajeros, tiene como fin evitar el mal de ojo.

En su viaje por el Paso Borgo, Harker disfruta de una paisaje sin igual. Ya al atardecer, es posible ver a ambos lados del camino varios grupos de campesinos rezando de rodillas en diversos santuarios. Uno de los viajeros pierde la calma y le pide al cochero que acelere la marcha. El cochero azuza los caballos con un látigo y el carruaje se pierde a todo velocidad por la vía montañosa. Uno a uno, los pasajeros le obsequian pequeños amuletos a Harker. Este asume que sirven para evitar el mal de ojo.

El carruaje llega pronto al Paso Borgo, pero no está el otro carruaje que llevaría a Harker a su destino final. Justo cuando el cochero le ofrece a Harker llevarlo de vuelta el día siguiente, aparece un pequeño carruaje tirado por dos caballos. Harker aborda el carruaje y continúa su camino hasta el castillo. Tiene la impresión de que el carruaje está recorriendo el mismo camino una y otra vez, lo que le produce un gran temor. Harker se asusta varias veces con el aullido de varios lobos.

A un cierto punto, Harker mira por la ventana del carruaje y ve una llama azulada que arde desde la distancia. El cochero detiene el carruaje sin explicación, mira la llama y, finalmente, reanuda la marcha. Harker cuenta que hubo varias ocasiones similares y que, a un cierto punto, el cochero se bajó y colocó varias rocas alrededor de una de las llamas. A Harker le pareció que podía ver la llama a través del cuerpo del cochero. Finalmente, y paralizado de miedo, Harker llega en la noche al castillo.

Harker yace fuera del castillo de Drácula mientras piensa en la aventura que ha vivido. Tras esperar un rato, el conde aparece y le da la bienvenida. Es un hombre alto y tiene el rostro bien afeitado salvo por un bigote blanco. Al estrechar las manos, Harker nota no sólo la fuerza de Drácula sino, además, que la mano del conde está fría como la de un hombre muerto. Aún así, la bienvenido del conde es tan calurosa que Harker pierde el miedo. Harker entra al castillo y cena frente al fuego. Mientras conversan, Harker detalla la fisionomía de Drácula: orejas puntiagudas, piel muy pálida y dientes muy afilados. El nerviosismo de Harker regresa.

Al día siguiente, Harker se despierta y consigue una nota que le ha dejado Drácula en la que este se excusa por el día. Sin más que hacer, Harker disfruta de un buen desayuno a pesar de que no hay sirvientes. Luego, revisa un poco su dormitorio y la habitación contigua. El castillo está repleto de mobiliario muy costoso y de tapetes finísimos, y cuenta con una biblioteca muy bien surtida. Pero no hay espejos en ningún lugar.

Esa noche, Drácula se reúne a hablar con Harker en la biblioteca, pues está ansioso de aprender el inglés antes de mudarse a su nueva propiedad. Ambos conversan sobre la existencia de espíritus malignos en Transilvania. Harker describe la casa que el conde ha comprado: es una vieja mansión llamada Carfax completamente aislada. En las cercanías sólo hay un manicomio y una vieja capilla. La conversación continúa hasta la madrugada, pero Drácula se va abruptamente al alba. El extraño comportamiento del conde aumenta la preocupación de Harker.

Al día siguiente, Drácula interrumpe a Harker mientras este se afeita. Harker es tomado por sorpresa y accidentalmente se corta. Mientras mira el espejo, se da cuenta de que el conde no está reflejado en el mismo. A Harker también lo extraña la reacción del conde ante la sangre. El conde se lanza contra la garganta de su huésped, pero se controla cuando toca las cuentas del crucifijo que pende del cuello de Harker. Tras advertirle de los peligros de cortarse en este país, Drácula lanza el espejo por la ventana. Una vez solo, Harker desayuna y nota que nunca ha visto comer a su anfitrión. Sus sospechas aumentan, así que decide seguir explorando. Pero todas las puertas están cerradas con llave. Harker se da cuenta de que es un prisionero en el castillo del conde.

Esa misma noche, Harker le pregunta a su anfitrión un poco sobre la historia de Transilvania. Drácula habla con entusiasmo de su país y de las glorias de su familia. Durante los siguiente días, el conde le pregunta a Harker por las costumbres inglesas. Además, le pide a Harker que les escriba tanto a su prometida como a su jefe para informarles que se quedaría un mes más en Transilvania. Harker acepta porque se siente comprometido con el conde. Antes de irse a sus aposentos, Drácula le advierte a Harker que nunca se quede dormido sino en su dormitorio. Harker cuelga el crucifijo sobre la cama y decide seguir explorando el castillo. Se pregunta qué tipo de criatura es el conde y teme que no tendrá escapatoria.

Una noche, Harker rompe la cerradura de una puerta y entra a la habitación. Sin hacer caso de la advertencia del conde, se queda dormido. Harker recibe la visita (en un sueño o no, no sabe) de tres hermosas mujeres con labios rojos y dientes afilados. Las mujeres se le acercan y le producen un deseo incontrolable. Pero justo cuando una de las mujeres se agacha y besa a Harker en el cuello, Drácula aparece y les ordena a las tres mujeres que se vayan. “Cuando yo haya terminado con él, lo podrán besar a voluntad”, les dice. Para consolar a las mujeres, Drácula les ofrece una bolsa en la que hay un niño medio asfixiado. Las mujeres desaparecen de la habitación y Harker pierde la conciencia.

Harker despierta en su cama sin saber si lo ocurrido la noche anterior fue un sueño o no. Varios días después, Drácula le pide a Harker que les escriba tres cartas tanto a su prometida como a su jefe, y que las feche 12 de junio, 19 de junio y 29 de junio, a pesar de que sólo es el 19 de mayo. El conde le pide a Harker que les diga que ha dejado el castillo y que está en camino a casa.

Mientras tanto, un grupo de gitanos llega al castillo y Harker, esperando una oportunidad para escapar, decide pedirles que le lleven una carta a Mina. Harker le da la carta a un gitano a través de los barrotes de la ventana. Más tarde, Drácula aparece con la carta en las manos mientras le reclama a Harker que este haya traicionado la hospitalidad del conde. Finalmente, Drácula quema la carta.

Una semana más tarde, a mediados de junio, Harker continúa prisionero. Otro grupo de gitanos llega al castillo y Harker ve que estos descargan de la carreta unas cajas largas de madera. Otro día, Harker sorprende a Drácula mientras este se desliza por el castillo con un traje que a aquel se la había perdido misteriosamente. Drácula carga un paquete muy parecido al que anteriormente habían devorado las tres mujeres y esto convence a Harker de que su anfitrión está usando el disfraz para cometer hechos terribles.

Más tarde, ese mismo día, una mujer visiblemente angustiada aparece en la puerta del castillo y comienza a pedir por su hijo. Una jauría de lobos aparece de la nada y devoran a la mujer. Ya desesperado, Harker decide escalar una parte de la muralla del castillo para poder llegar al dormitorio de Drácula durante el día. Una vez en el dormitorio, Harker se da cuenta de que este está completamente vacío salvo por algunas piezas de oro. Harker descubre una escalera sinuosa y oscura, que lleva a un túnel. Harker decide aventurarse y descubre cincuenta cajas llenas de tierra. Abre varias de las cajas y descubre que el conde está dormido o muerto en una de estas. Aterrorizado, Harker regresa a su habitación.

El 29 de junio, Drácula le promete a Harker que este se podrá ir al día siguiente; pero Harker le pide que lo deje ir inmediatamente. Si bien su anfitrión acepta y abre la puerta, la partida de Harker se ve frustrada por una jauría de lobos. Más tarde, Harker escucha al conde diciendo: “¡Esta noche será mío. Mañana será vuestro!” Harker abre la puerta de su dormitorio y encuentra las tres mujeres. Acto seguido, regresa a su habitación y reza por su vida.

A la mañana siguiente, Harker se despierta temprano y se dirige de nuevo a la habitación del conde. Drácula duerme como antes, pero se ve más joven y radiante. Harker se da cuenta, además, de que el conde tiene dos hilos de sangre que le corren por las comisuras de la boca. Harker toma una pala con la intención de matar al vampiro, pero el golpe no parece hacerle nada. Harker decide tomar parte del oro de Drácula y trata de escapar por la muralla del castillo.

Este capítulo consiste en varias cartas y notas del diario. Mina Murray y su amiga Lucy Westenra están en Inglaterra e intercambian correspondencia en la que hablan de sus romances. Mina es la asistente de la directora de una escuela y su deseo de satisfacer a su futuro esposo la ha llevado a estudiar taquigrafía y mecanografía. Anuncia con alegría que su esposo le ha escrito que ya está camino a casa. Lucy responde con una historia sobre sus amoríos. Ha recibido propuestas de matrimonio de varios hombres: el Dr. John Seward, director de un manicomio de Londres y un millonario estadounidense llamado Quincey Morris, entre otros. Sin embargo, su corazón le pertenece a un caballero llamado Arthur Holmwood, cuya propuesta aceptó.

Tras la correspondencia de ambas mujeres aparecen una entrada del diario del Dr. Seward. El doctor admite que lamenta el rechazo de Lucy. Además, señala que está ocupado con un nuevo paciente muy interesante llamado Renfield. A continuación, aparece una carta de felicitaciones que le envía Quincey Morris a Arthur Holmwood.

Mina describe en su diario un paseo que hizo junto a Lucy a un pintoresco pueblo llamado Whitby, ubicado en la costa noreste de Inglaterra. Se dice que la abadía en ruinas del pueblo está encantada. El Sr. Swales, un viejo residente del área traba amistad con las dos mujeres y se burla de esta historia. Según Swales, la mayoría de las tumbas del cementerio de Whitby están vacías porque quienes debían ocuparlas se perdieron en el mar. Swales parte y Mina escucha los planes de matrimonio de Lucy. Luego, se da cuenta que no ha sabido nada de Jonathan desde hace un mes.

John Seward continúa escribiendo en su diario sobre el curioso caso de Renfield. Este paciente tiene el extraño hábito de consumir criaturas vivas. Usa azúcar de señuelo para atrapar moscas; usa moscas para atrapar arañas; y, usa arañas para atrapar gorriones. Se deleita viendo cómo una criatura consume a la otra, y cree que él mismo se vuelve más fuerte comiéndose estas criaturas. Seward diagnostica que Renfield es un zoófago, es decir, un maníaco que quiere absorber tantas vidas como pueda.

Mientras tanto, la ansiedad de Mina aumenta ante la desaparición de su novio y, además, por el hecho de que Lucy es ahora sonámbula. Aunque se ve saludable, Lucy está siempre ensimismada. Mientras caminaba por ahí un día, Mina se topa con el Sr. Swales y este le comenta que tiene la sensación de que él morirá pronto. Aún así, Swales le asegura que no le tiene miedo a la muerte y que esta es lo único que tenemos por seguro. Mina y el Sr. Swales ven un barco a la deriva como si nadie estuviera al timón. A juzgar por el tipo de barco, se trata de una embarcación rusa y Swales comenta que pronto sabrán más del mismo.

Dos artículos de periódico indican que el barco avistado por Mina y el Sr. Swales, de nombre Demeter, encalló en la costa cerca de Whitby durante una terrible tormenta. La tripulación ha desaparecido salvo por el capitán, que fue encontrado sin vida y atado al timón; sujetaba un crucifijo. Cuando el barco encalló, un inmenso perro salió de la bodega y desapareció en el campo. La carga del Demeter consiste en varias cajas de madera, que iban destinadas a un residente de Whitby.

Algunas entradas en el diario de abordo describen la travesía del barco desde el puerto ruso de Varna hasta Inglaterra. Todo comenzó bien, pero, diez días después, desapareció un miembro de la tripulación. Poco después, un marinero vio un hombre alto y delgado que sin duda no era parte de la tripulación. No hay polizones en el barco, como lo revela una búsqueda exhaustiva realizada en el mismo. Aún así, todos los días desaparece un marinero. La tripulación está aterrada y el primer oficial comienza a perder la cabeza. Para cuando el barco llega a Inglaterra, sólo quedan cuatro hombres. Una densa neblina cubre el barco y les impide llegar a puerto. Después de que desaparecen dos marineros más, el primer oficial decide buscar al intruso. Pero termina saliendo a toda prisa de las bodegas y se lanza al mar. Esa misma noche, con el fin de enfrentar a este demonio o monstruo, el capitán decide amarrarse al timón y permanecer en el barco hasta el final.

La narración vuelve al diario de Mina. Esta describe la noche de la tormenta, su temor por la suerte de Jonathan y su preocupación por Lucy, que sigue caminando dormida. El día del funeral del capitán, Mina informa que Lucy está cada vez más intranquila. Mina cree que esto se debe a la reciente muerte del Sr. Swales, quien fue encontrado muerto. Tenía el cuello roto y una expresión de horror.

El 10 de agosto, Mina se levanta y descubre que la cama de Lucy está vacía. Sale de la casa y ve que Lucy está sentada en el patio de la iglesia y que una figura oscura se inclina hacia ella. Mientra Mina se acerca, la figura voltea y deja ver su rostro pálido y ojos rojos. Pero la figura ya ha desaparecido cuando Mina llega al lugar. Lucy parece estar dormida pero tiene dificultades para respirar, así que Mina la cubre con un chal y la lleva a casa. Cuando Lucy se despierta, Mina descubre que su amiga tiene dos puntos rojos en el cuello, y supone que ella misma la debe haber pinchado mientras le ponía el chal.

Lucy trata de caminar dormida otra vez las siguientes dos noches, pero Mina lo evita cerrando la puerta con llave. Más tarde, las dos mujeres van a caminar. A la puesta del sol, ven una figura oscura en el cementerio. Lucy nota el destello rojo que despiden los ojos de la figura. En la noche, Mina se despierta y encuentra a Lucy sentada en la cama y apuntando a la ventana. Mina mira por la ventana y ve un gran murciélago que vuela a la luz de la luna. Cuando se voltea, descubre que Lucy está durmiendo tranquilamente. Durante los siguientes días, Lucy se pone más pálida y demacrada, y las dos heridas en su cuello crecen. A Mina le preocupa el estado de su amiga. También le preocupa la mamá de Lucy, incapaz de soportar la ansiedad que le produce el estado en que está Lucy. Finalmente, le preocupa Jonathan Harker, que continúa desaparecido.

A continuación, viene una carta de un abogado de Whitby, en la que esta ordena que las cajas de tierra del Demeter sean enviadas a Carfax, la mansión comprada por Drácula. Volvemos al diario de Mina. La salud de Lucy parece mejorar. Llegan noticias de que Jonathan apareció en un hospital de Budapest, en Hungría, y que sufre de fiebre. Mina se prepara para viajar y reunirse con Harker.

La narración continúa con algunas notas de John Seward sobre su paciente Renfield. Este se ha vuelto violento y fanfarrón. Le dice al doctor que el “maestro está cerca”. Una noche, Renfield escapa y corre hasta Carfax. El Dr. Seward lo encuentra tocando la puerta de la mansión y llamando a su amo. Los enfermeros colocan a Renfield de nuevo en su celda. Renfield le ruega a su amo que tenga paciencia.

Mina escribe desde Budapest. Le cuenta a Lucy que Jonathan ha cambiado mucho. Está en muy mal estado y no recuerda nada de lo que hizo en Transilvania. La enfermera le confía a Mina que Jonathan a veces delira y dice cosas espantosas. Jonathan todavía tiene su diario y sabe que es la clave para saber por qué le dio la fiebre. Le da el diario a Mina, pero le pide que nunca hable del contenido del mismo a menos que sea necesario. La pareja decide casarse inmediatamente y Mina sella el diario con cera. Lucy le envía a Mina una carta de felicitación.

Mientras tanto, Renfield se ha vuelto más dócil y repite constantemente: “No puedo esperar más”. Sin embargo, unos días después, se vuelve a escapar y aparece en la puerta de la capilla de Carfax. Cuando el Dr. John Seward y sus ayudantes lo tratan de reducir, Renfiel los trata de atacar, pero se calma al ver un gran murciélago que revolotea bajo la luna.

Lucy comienza a escribir un diario en el que cuenta algunas pesadillas. Asimismo, cuenta que algo ha arañado su ventana en la noche. Preocupado porque Lucy está otra vez pálida y débil, Arthur Holmwood le escribe al Dr. Seward para pedirle que la examine. Seward la examina, pero concluye que la enfermedad e Lucy está más allá de sus conocimientos. Así que manda a llamar a su ex maestro, el reconocido profesor Van Helsing, de Ámsterdam, para que examine a la mujer. Tras su llegada, Van Helsing examina a Lucy y parte inmediatamente a casa. Pidió que lo mantuvieran informado vía telegrama de la salud de Lucy. Le dice a Seward que no está seguro de cuál es la causa de la enfermedad de Lucy, pero le revela que esta ha perdido mucha sangre.

Mientras tanto, Renfield continúa con su hábito de cazar moscas. Sin embargo, cuando el doctor lo viene a ver, suelta todas las moscas y dice que está harto de ellas. Lucy parece mejorar durante unos días, tal y como relata un telegrama que le envía Seward a Van Helsing. Sin embargo, el 6 de septiembre empeora terriblemente, y el doctor le ruega a su maestro que venga inmediatamente.

Seward y Holmwood están preocupados por la salud de Lucy. Cuando Van Helsing aparece, la encuentra terriblemente pálida e incapaz de respirar bien. Le hace una transfusión con sangre de Holmwood. El doctor examina las heridas en el cuelo de Lucy. Aunque no sabe cómo se produjo estas heridas, Seward está convencido de que Lucy ha perdido mucha sangre por ellas. Van Helsing le ordena a Seward que permanezca despierto con Lucy esta noche. El joven doctor obedece y Lucy se despierta en mejores condiciones.

Sin embargo, la siguiente noche Seward está exhausto y se queda dormido mientras vigila a Lucy. A la mañana siguiente, descubren que Lucy está pálida y sin fuerzas. Seward le hace otra transfusión, pero esta vez con su propia sangre. Mientras trata de dormir, Seward piensa en las heridas del cuello de Lucy. En la tarde, llega un gran paquete para Van Helsing. Contiene flores de ajo blanco. Van Helsing le pide a Lucy que se las ponga alrededor del cuello. Ante la mirada escéptica de Seward, Van Helsing coloca flores alrededor de toda la habitación y le asegura a Seward que ahora Lucy sí podrá dormir en paz.

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